FANDOM


13023464 1011161012295644 1529459304 n

“De dos puntos. Tan solo de dos puntos. Así, por la mínima, con tensión hasta el último segundo. Así es como se consiguen los triunfos épicos y así ha sido como el EP Macarena…”

Mayo de 2010, Sevilla. 40 grados a la sombra a estas alturas, por ejemplo. Así culminaba el primer año de “Cómo conocí al Sr. Pablo Cenizo”, con el primer gran recuerdo de la pasión que nos ha unido y de la que seguiremos hablando, posiblemente hasta mucho más adelante, B-A-L-O-N-C-E-S-T-O, que dijo un grande. La foto refleja una de las mayores alegrías que estacosaencomún nos ha dado a ambos, un ratito de 40 minutos que seguramente ninguno olvidemos. Hasta ese momento éramos dos personas que vivíamos con la misma intensidad algo que simplemente nos unía, canastas, camisetas negras y patatas bravas, que nos caíamos bastante bien y ambos con el pelo largo.

Gracias a Dios yo ya he desistido. Aquello no acabó esa tarde de primavera sevillana, seguimos jugando, seguimos hablando, pero el Sr. Cenizo tenía otros planes con su vida y se mudó, tras varios pasos, a Barcelona, donde se empezó a dedicar a esa “cosa rara” que realmente nadie sabe exactamente qué trata. Agosto de 2014, Barcelona. Más calor que en mayo de 2010 en Sevilla. Simplemente recordé que Pablo vivía en Barcelona. Facebook de chivato nos volvió a poner en órbita y decidimos quedar una tarde para materializar el sueño de muchos: cervezas, basket, colegas.

De ahí ha nacido una verdadera amistad, razón por la cual escribo esto, razón por la cual las personas que lo organizan me han tenido en cuenta no sólo para esto, si no para que los recuerdos no sean sólo de baloncesto y tubérculos fritos con salsa especiada y picante, sino de Karma y ginebra, Plataforma y ginebra, Bóveda y ginebra, de Super Bowls y mañanas de resaca moral (Parra dixit), de disfraces ilógicos en noches ilógicas, de más equipos y más deportes, de conversaciones de viajes o de las, a veces, extremadas coincidencias de nuestro rutinario día a día.

Si acabase en una isla desierta me lo llevaría para que preparase un costillar de algo recién cazado, para que te echase una mano en lo que pudiera, y aunque fuese para discutir con él por Podemos o Kristaps Porzingis. De Top Chef a viajes a Liverpool, no eches un trivial con él o te la acabará metiendo. Y lo llamaban “Mini negro”. Es lo típico que entre hombres sólo nos reconocemos bebidos, pero yo le debo bastante más a él que a mí, y tengo la corazonada de que no soy el único, ya que si le falta una ducha en casa le sobran fuera de su apartamento; déjale que organice algo y ahí te encontrarás con más de 3 personas que conoces. Seguro que como yo le deben favores, cervezas y buenos consejos. Por mucho que se apellide Cenizo. Que los 30 te hagan más patxanguero, pero no más viejo.