FANDOM


Noviembre 2010. Madrid Editar

Recuerdo que te visité un sábado (aparte de por el curro, en parte fue porque el viernes jugaba Xut al Pal ... y ya sabes lo sagrado que es eso).


Recuerdo que llegué a tu casa, comimos cualquier cosa, luego vimos el Tau (sí, aún era TAU)-Barça de basket, o almenos vimos la primera parte. Son curiosos a veces los flashes que le quedan a uno, pero recuerdo que en un momento determinado me dijiste: “cada vez me gusta más el baloncesto”, yo terminaba de dejar de jugar a basket por tema rodillas, y pensé en qué tenía suerte de poder seguir jugando a fútbol y poder seguir formando parte de un “grupo-equipo” (ya sabes lo que llena eso. Total, que me parece curioso que en ese momento pensase eso y años después compartiéramos tú y yo tantas historias con los Ivan, Pau , Oscar, Soriano ... etc.).

Arcade Fire Editar

Fuimos al conciertto de Arcade Fire (la excusa de mi visita...¡ y menuda excusa!). Recuerdo estar en la cola y ver a Ivan Ferreiro (casi le pisamos... ¡qué enano es!). Y recuerdo que nada más entrar nos pillamos una birra de litro por cabeza. Sonaban unos tal Fucked up!, de teloneros (y que dijimos “joder, no pegan N-A-D-A con Arcade Fire”).

Creo que antes de que empezará el concierto fuimos a buscar más birra (parece un detalle insignificante, pero hay que ir sumando el alcohol ingerido para entender el desenlace de esta entrada). Y empezaron a sonar Ready to start (baya, no me lo experaba). No cars go y Tunnels sonaron como la tercera o la cuarta, y nos quedamos flipados con ¡joder qué fuertes empiezan!. Temazo, tras temazo (Intervention, Suburbs, Keep the cars running, Power Out). Recuerdo qué brutal resonaba el Palacio de Deportes, y sonó Rebellion (Lies). Espectacular. Luego vino el parón. No recuerdo qué sonó al volver, pero recuerdo un final brutalérrimo con Wake Up. Creo que me quedan muchos conciertos para ver, o eso espero, y muchos grupazos, pero entre lo buenos que son ellos, lo buena que es esa canción, todo el pabellón haciendo los coros y el reencuentro (ahora estamos muy acostumbrados a vernos, pero por aquella época nos veíamos 3-4 veces al año con suerte), creo que sin duda será uno de los mejores momentos que viviré asistiendo a un concierto.

Si el concierto fue la polla, la salida y lo que vino después estuvo bastante a la altura. Estábamos saliendo del concierto cuando vino un borracho haciendo ver que nos venía a entrevistar con un micrófono imaginario, y nos preguntó: “¿Os ha gustado el concierto de Arcade Fuego?” Le seguimos la coña, nos reímos (-nos ha encantado, aunque hemos echado de menos que tocaran “Mi cuerpo es una caja”), y cuando ya nos íbamos, oímos un grito de lejos: “-Eeeeeeeeh, yo a esos los conozcoooooo”. Era un tipo que jugó la forera con el Sevilla (entonces era aún Caja creo, o ya Cajasol, no sé), y con el que tuvimos muy buen rollo esos días en Bilbao. Total, que nos juntamos con ellos para cenar.

Cena y muerte Editar

La cena básicamente consistió en beber. Eramos muchos y nos iban sacando tapas, pero a un ritmo mucho menor a lo que bebíamos, y además a la que te despistabas no podías pillar nada. Recuerdo que la camarera era eslava, y preciosa, y empezamos a versionar canciones con su nombre (como Abanibi-Aboebé, ese era el nivel :D).

Les hicimos tanta caja, que en un momento dado nos sacaron un queso enorme para que fuéramos cortando. Nos dejaron un cuchillo que al verlo, dijiste: “-Cómo mola el cuchillo este, me vendría tan bien uno de estos en casa...”

Ya muy tarde cerraron, y salimos, y hablando sobre dónde seguir la fiesta con aquella gente, un tipo que estaba con nosotros dentro, se acerca, y de debajo de su camisa, saca el cuchillo que te gustaba... y te lo regala...

Yo llevaba la mochila (una de Jose, a todo esto), y guardamos el cuchillo ahí. Uno de los tipos que conocimos vio que yo llevaba mochila, y se me acerca y me dice “qué bien, así en tyu mochila podré guardar...[se mete la mano debajo del jersei] ¡ESTO!”, y saca un PEAZO de QUESO de Bola que casi no cabía en mi mochila.

Con la mochila llena (cuchillo enorme más queso enorme), pillamos taxi. Habíamos quedado en una discoteca cercana, pero no lo suficiente para ir a pie.

Yo me encontraba bastante bien... o eso creía. Total que fue entrar en el taxi, que empezará a moverse el taxi un poco rápido y diera un par de volantazos, y empecé a sacar las primeras papillas. Terminé tan jodido que ni entramos en la disco, y nos fuimos a pata a tu casa.

Con el tiempo he pensado que el cuerpo de uno mismo es sabio. Mi cuerpo sabía que yo no estaba capacitado para pensar, así que no pensé mucho en lo inapropiado que era entrar en una discoteca con un cuchillo de un palmo. Así que mi cuerpo se autorreguló y decidió sacar de dentro la cena apenas masticada.

Lo mejor fue el día siguiente. Nos levantamos ambos con una resaca del 15, y con lagunas de memoria serias (postconcierto). Así que no nos acordábamos del cuchillo, hasta qué, por allá a las 20, cuando decido hacerme la minimaleta (que de hecho era la mochila de Jose ), abro la mochila.... y nos encontramos el queso y el cuchillo,nos miramos, atamos cabos, y rompemos a carcajadas.

Ese domingo cenamos queso con alguna cosa más... y vimos “Como entrenar a tu dragón”, con tu compañero de piso.

La mañana siguiente a primera hora pillé un vuelo y me volví a Barna.