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La Hípica, Valencia. 31 de diciembre de 2010. Editar

El Excelsior tenía que disputar durante la mismísima Nochevieja el partido aplazado del Boxing Day. El equipo blanquiNEGRO va con todo, entre los que destacan, el inexpugnable Xavi (otrora más calmado) en la zaga. En la medular (en principio) Jose, el Mentalista, trataría de marear al rival, pero finalmente el juego del equipo contrario le dio para caer en banda y marcarse un Parrhieu. En la zona de tres cuartos, un servidor, El Último Romántico, tratando de dar pases definitivos a mis compañeros, y aprovechando también las chances que me daba el partido. Arriba, Sergio, Vividor Follador (aunque no pinche ni na’) y Delantero Pichichi (no marca ni un gol). A su lado, el protagonista del partido, un atacante llamado a marcar una época, Balón y Bota de Oro, Premio Zarrra, Su Majestad, El Rey del Gol, Rodolfo Bodipo (también conocido como P. C.).

El partido comenzó con el Excelsior un poco fuera de sitio. No se encontraba cómodo en el terreno de juego, le costaba asociarse, y apenas pasaba del medio campo. Sin duda alguna, la juventud y frescura del equipo rival, dificultaba las cosas al Excelsior que no veía forma de meterle mano al partido. Pero a medida que el reloj avanzaba, el equipo fue liberándose, asentándose en su juego, combinando bien, y empezando a crear peligro, aunque los disparos no terminaban de encontrar portería.

Minutos finales Editar

Mediada la segunda parte el Excelsior se lanzó al ataque con todo. Olía la sangre del rival, sabía que podía hacer daño, y no dudo en poner toda la carne en el asador. Entonces, Pablo se erigió como el hombre clave del encuentro, fue el atacante que más ocasiones tuvo, la inmensa mayoría generadas por él mismo, sin necesidad de asistentes, y sólo la mala suerte hizo que no acabasen en gol. Balones al larguero, rozando el palo, paradas del portero rival, y un gol anulado en el último minuto por un dudosísimo fuera de juego que no dudo en protestar airadamente al árbitro. La discusión con el trencilla hizo que el delantero del Excelsior perdiese por primera y última vez los nervios, y zanjó la discusión con una peineta. El árbitro no dudo en expulsarlo, y ahí, acabó el partido para el Excelsior.

Tablas en el marcador, pero nadie puede echarle nada en cara al Excelsior que jugó un gran partido, en gran parte por la actuación individual de Pablo, recordada hasta el día de hoy.


P.D. Ahora hablando un poco en serio, fue una gran noche! Como todas las que he tenido la suerte de compartir contigo, y que para mi desgracia, no han sido todas las que me hubiese gustado. Espero que todo siga yendo genial, porque eres una gran persona, de esas que sólo merecen cosas buenas. Un fuerte abrazo!