Querido Pablo...aunque la memoria sea frágil y esté llena de agujeros...recuerdo cómo veía, ya inquieto e incisivo, a un niño moreno y guapo, alrededor de aquellos muñecos que fabrícábamos para representar obras de títeres. Pablo enredadando en aquellos ensayos con el mago Melindrón, un Pablo gozoso y risueño, un Pablo que me preguntaba...Gale: el libro del ponche...¿lo tienes tú...?, y yo respondía... es que no acabo de aprender la fórmula mágica del ponche genialcolorosatanarquiarqueológicocavernoso de los deseos...Ah....respondías tú. 

Antes, veintitantos años ya, te hacíamos disfrutar, hoy, veintitantos años después, acudimos a ti para que nos alumbres sobre acontecimientos y noticias, sobre el devenir de cosas, para que tus relatos nos resitúen, gracias a tu frescura y agudeza, en el foco de donde otros tratan de desenfocarnos.

Fue siempre un gusto verte entre tus progenitores, en escapadas, en playa (como la de Portugal)...en tu casa...y sigue siéndolo saber que desenvuelves tu vida con el talento que ya anunciabas. 

Un abrazo, seguimos encontrándonos.  Siempre será un gusto....amigo casi tan viejo como tu papá y mamá.

Sé feliz...aunque la mirada inteligente te haga ver, a veces, las fauces del mundo  que habitamos. También tiene otra cara.

Salud. Gale